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SUELTA LAS CREENCIAS QUE TE CAUSAN DOLOR

NOS HEMOS ACOSTUMBRADO TANTO A SENTIR DOLOR QUE NOS PARECE ATERRADOR VIVIR SIN ÉL, AUNQUE DIGAMOS LO CONTRARIO. SIEMPRE QUE SENTIMOS DOLOR ESTAMOS CONECTANDO CON EL PASADO Y CON LOS PENSAMIENTOS QUE LO JUSTIFICAN, ¡SUÉLTALOS!

Suelta las creencias que te causan dolor, líbera tu pasado, sana tus heridas y el dolor desaparecerá.  Es una ecuación más efectiva que esconder el dolor con diversión pasajera, comida, sustancias, exceso de trabajo, miles de tareas o en tus relaciones. ¡Claro! No es tan divertido trabajar en esos tres puntos pero a largo plazo de dará mejores resultados y tampoco es imposible, solo necesitas voluntad.

Empecemos a resolver la ecuación: ¿Por qué no soltamos las creencias que nos causan dolor? Porque no sabemos cuáles son. ¿Por qué no liberamos el pasado? Porque creemos que nos dolerá más liberar a las personas que odiamos de ese vínculo doloroso que mantenerlo vivo. En otras palabras, creemos que es mejor odiarlas que perdonarlas o dejarlas ir. ¿Por qué no sanamos nuestras heridas? Porque nos cuesta responsabilizarnos de nuestras emociones y reacciones, y porque a veces obtenemos “ganancias secundarias” del sufrimiento. ¿Cuáles? La lástima, la protección, la condolencia son algunas de ellas.

Aquí te dejo algunos Tips que te pueden ayudar a resolver los tres pasos de la ecuación para empezar a dejar de sentir dolor:

PRIMERO. SUELTA LAS CREENCIAS QUE TE CAUSAN DOLOR:

Haz una lista de los pensamientos que usas para justificar tu sufrimiento y cuestiónalos. Puedes desechar los que te mantienen buscando y viviendo en sufrimiento constante.

SEGUNDO. LIBERA TU PASADO:

Cuando tu mente te transportarte a un hecho doloroso del pasado recuerda las fortalezas que vivir esa experiencia te dejó y tráela de vuelta ¡inmediatamente! Vuelve a tu situación actual, es lo que tienes ahora.

TERCERO. SANA TUS HERIDAS:

Agradece todo el dolor que viviste y a las personas involucradas, era necesario para aprender a quererte. Prueba esto si te cuesta quererte y perdona. Nadie llega a tu vida sin la misión de enseñarte algo, tu verdugo te hizo más fuerte, compasivo y abrió tu corazón. No hay nada que resentir. Solo tú puedes evitar sufrir dejando de retener en tu vida lo que te causa dolor, ¡sálvate tú! Ponle un límite a tu dolor. Es un trabajo que nadie puede hacer por ti pero que siempre tiene acompañamiento cuando te atreves, la vida te sostiene cuando decides crecer. Y salva de paso también a los que sufren con tu dolor ¿No es eso ya suficiente motivación?

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