Tenemos que hablar, sobre la incertidumbre

Tal vez no nos guste tanto como creíamos, tener la certeza de que algo va a pasar, sentir la seguridad de que hay hechos inevitables y vivir en la estabilidad que nos proporciona poder predecir algo. Tal vez no saber qué va a pasar mañana nos hace sentir que tenemos el control de cambiar el rumbo de las circunstancias o la realidad externa.

Y sí, tenemos el control pero solo de hacer cambios en nosotros y de asumir nuestras vidas de acuerdo con lo que queremos que suceda en ellas. Lo demás no se puede predecir totalmente y mucho menos se puede controlar.

¿Crees que no puedes vivir en la incertidumbre?

Desde que nacemos vivimos en incertidumbre ninguno de nuestros pasos en la vida es seguro. Aunque analicemos todas las variables antes de tomar una decisión no sabemos a dónde nos va a llevar hasta después de haberla tomado, la incertidumbre es la constante en este mundo y toda la vida hemos convivido con ella pero no nos habíamos dado cuenta y resulta que ahora nos aterra.

Nunca hemos tenido nada cierto, nada seguro, empezando por nuestra propia vida; por ejemplo, sabemos que vamos a morir algún día pero le huimos al solo pensamiento de la posibilidad de que nos pase, a nosotros o a nuestros seres queridos, es entendible; sin embargo, es lo único seguro y muchos de nosotros ahorramos para hacer planes que no sabemos si se van a cumplir pero pagar por anticipado los gastos del único hecho cierto de la vida no está dentro de esos planes. Tal vez no te guste que haya mencionado la muerte pero lo hago porque es lo único que sabemos que va a pasar y evadimos hablar del tema. Todo lo demás es incierto, el trabajo, nuestra relación, la economía, nuestra salud, nuestra cordura y cualquier plan que hagamos. Evadimos hablar de lo único que NO nos genera incertidumbre. Tal vez entonces no nos vaya TAN BIEN COMO CREEMOS lidiando con lo que nos es seguro, con lo que nos parece estable pero no queremos reconocerlo.

¿Qué hacemos ahora? Esta es mi propuesta: somos expertos en vivir en medio de la incertidumbre pero no lo habíamos notado. Ya sabemos como es, solo que por primera vez se nos pinta un escenario que nos hizo darnos cuenta y lo mejor para nosotros, si no lo hemos hecho ya, es empezar a crear nuestro propio escenario de normalidad, nuestra nueva realidad.

La cuarentena se acabó hace rato, esos 40 días ya se cumplieron, ahora es más acertado llamarlo aislamiento social, que es un periodo con duración incierta también. En estos momentos es obligatorio pero con el paso del tiempo se nos va a volver voluntario. Todos voluntariamente adoptaremos las medidas que consideremos necesarias y algún día, cercano o lejano, nos guste o no, tendremos que seguir funcionando en el mundo guardando ciertas distancias o ciertas medidas o cierto aislamiento también pero ya es hora de ponernos en modo seguir adelante, adaptándonos otra vez a una nueva manera de vivir.

No estamos en vacaciones, algunos de nosotros no regresaremos a nuestros trabajos, otros tendremos que trabajar en condiciones diferentes pero no podemos seguir aletargados esperando que todo vuelva a ser como antes. Si hemos perdido algo, hay que continuar. Si nos sentimos un poco perdidos. Hay que volver a nuestro centro. Tendremos que hacer muchos cambios y es mejor estar abiertos a lo que nos dictan las necesidades y empezar a hacerlo ahora. No nos va a quedar grande. Nunca nada nos ha quedado grande. Esta vez no será la excepción.